Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia. Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Efesios 4:30-32, Reina Valera 1995.
Mensaje
Cuando les digo a las víctimas de abuso que la sanidad completa requiere perdonar al agresor, muchas no están de acuerdo. Su mensaje es siempre el mismo: "usted no comprende el dolor que he sufrido". Tienen razón. Pero sí sé que un espíritu lleno de rencor penetra cada parte de nuestra vida como un cáncer. La ira y el resentimiento son señales que no pueden ser desplazadas e ignoradas. Se derraman, dañan las relaciones y llevan a tomar decisiones peligrosas.
No tener misericordia nos hace sentir como si estuviéramos castigando a alguien que nos hizo un daño. Pero las personas no pueden vengarse de las demás sin destruirse a sí mismas. Por eso, el Señor nos llama a seguir su ejemplo de extender misericordia a todos. Nadie puede justificar el no perdonar cuando Dios nos ha perdonado TODO con ¡tanta generosidad!. Si bien, un agresor no merece perdón, tampoco nosotros somos dignos del sacrificio de Jesucristo en la cruz.
La cruz era un instrumento de tortura. La muerte era lenta y muy dolorosa, pero al menos el dolor físico era temporal. El peor tormento de Jesús comenzó cuando, por haber tomado sobre sí mismo nuestros pecados, fue rechazado por Dios y separado de la comunión y el amor perfecto de él. Puede ser que yo no conozca el dolor que usted siente, pero le aseguro que Jesús sí lo conoce (lea Hebreos 4:15). Él le ayudará a vencer las heridas, la ira y el rencor si usted decide perdonar.
El perdón es una elección, un acto de servicio al Señor, y un testimonio a la persona que nos causó dolor. No importa lo terrible que hayan sido las acciones cometidas, Dios exige que mostremos misericordia por nuestro bien y para la gloria de él.
... por Charles Stanley
Oración:
Espíritu Santo, hoy te pido que llenes mi corazón de amor, misericordia y perdón por todos aquellos que me han lastimado. Sólo tu sabes lo que siento en mi corazón, pero también sólo tú tienes la capacidad de restaurarlo. Con toda mi fe te pido que me liberes del dolor que hay en mi corazón, sé que tu tienes el poder y quiero ser sano. Te pido que bendigas a todos aquellos que me ofendieron y te doy gracias porque este dolor que te entrego es una oportunidad para conocer lo muy poderoso que eres. En el nombre de Jesús. Amén.
