Casona Oeste

Usted esta en: Inicio
Lunes, 06 Sep 2010

Dios nos limpia, luego nos usa.

El año en que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
Por encima de Él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
Y el uno al otro daba voces diciendo: «¡Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos!

¡Toda la tierra está llena de su gloria!» Los quicios de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la Casa se llenó de humo.
Entonces dije: «¡Ay de mí que soy muerto!, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos,
han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos».

Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas. Tocando con él sobre mi boca, dijo:--He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: --¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: --Heme aquí, envíame a mí. Isaías 6:1-9

Mensaje
Antes de que Dios pueda usarnos, debe limpiarnos. En los versículos vemos que Isaías se dio cuenta de que tenía una boca pecaminosa  sucia que necesitaba un tratamiento. Creo que el corazón de Isaías clamaba por cambiar, y Dios le envió ayuda. La entrada del serafín con un carbón de fuego se registra como un suceso instantáneo, pero las respuestas no siempre nos llegan tan rápidamente. Todos preferimos una liberación milagrosa, pero la mayor parte de las veces el Señor nos hace atravesar un proceso de limpieza.

Observe que Dios perdonó el pecado de Isaías y después hizo un llamado: “¿Quién irá por nosotros?”. Isaías respondió: “Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”. El corazón  de Isaías deseaba servir al Señor, y Dios lo sabía. Dios siempre buscará a alguien que tenga un corazón perfecto hacia Él, no necesariamente alguien que tenga un perfecto desempeño ante Él. Cuando el Señor tiene el corazón, siempre puede cambiar la conducta.

El llamado que Dios nos hace, la unción y lo que nos designe por hacer pueden ocurrir en diferentes tiempos, pero no importa cómo tenga lugar o en qué orden, el proceso de preparación es tan importante para nosotros en la actualidad, como lo fue para Isaías hace miles de años. Una cosa es segura: cuando Dios nos llama a su servicio, va a tratar con nosotros, y debemos permitirle que lo haga. ¡Él está haciendo un buen trabajo!.

… por Joyce Meyer.

Oración:
Padre celestial. Mucha es la necesidad en la tierra, más los obreros son pocos. Te pido que prepares mi corazón, me disciplines, limpies y formes de acuerdo a tu voluntad. Tu sabes para que me creaste y tienes un propósito para mi vida. Te entrego mi corazón para ponerlo a tu servicio, úsame de acuerdo a tu voluntad. Aquí estoy, ¡envíame a mí!. En el nombre de Jesús. Amén.

Share

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar